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Entrevista a Rocambole

"Estamos en un bosque de pantallas"                                                                                               

Es imposible pensar en el rock de nuestro país sin evocar alguna de las figuras, tapas de discos, murales u obras que surgen de la cabeza de Rocambole. A lo largo de su brillante carrera como artista plástico, Ricardo Cohen es un referente que definió con su trabajo a cientos de miles de personas que se apropiaron de su arte y hoy lo llevan como remeras, banderas, pintadas o incluso tatuajes en la piel. A su vez, su trabajo como profesor en la Facultada de Bellas Artes de la Universidad de La Plata le permite seguir abriendo la mente de nuevos talentos. En una entrevista exclusiva con Falso Contacto, el maestro Rocambole nos brinda una magistral clase de arte, repasa su paso por La Cofradía de la Flor Solar, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y la presentación de su nuevo libro.

¿Cómo se inició la Cofradía?

La Cofradía de la Flor Solar fue una escisión de un grupo de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata que frente al golpe militar del General Onganía en 1966 desertaron de la facultad porque la vida para los que estaban vinculados a los centros estudiantiles se hizo un tanto difícil. El régimen de Onganía persiguió bastante a las facultades públicas argentinas. De hecho, la famosa noche de los bastones largos sucedió en esos años. Este grupo, un poco altruistamente y un poco ambiciosamente, decidió que la universidad era una especie de campo de concentración y que lo mejor era hacer una universidad paralela.

Y no solamente eso, también quería hacer un mundo paralelo. Queríamos cambiar la vida de la gente, la historia... todo. Lo que pasa es que teníamos en esa época un sentimiento bastante común a fines de los años sesenta con los jóvenes, en donde grandes grupos estudiantiles empezaron a entender la necesidad de grandes cambios culturales, políticos, sociales, etc.

De hecho, la Argentina era en ese momento una especie de olla en ebullición. Había toda clase de ideologías, discusiones en los bares, peñas que más que folklóricas eran peñas políticas y había discusión en todas partes. De repente aparecían nuevos movimientos artísticos como el Instituto Di Tella, más tarde el movimiento Tucumán Arde y muchos otros que dieron lugar a grandes cambios culturales que fueron desarrollándose en la siguiente década.

Los Redondos vienen a aparecer diez años más tarde, la Cofradía fue un poco el proceso previo, los proto-redondos digamos. Ya entrada la década del setenta y con otro golpe militar mucho más salvaje y siniestro que causó tantos miles de víctimas, podemos decir que el espacio cultural se había vuelto tan oscuro que realmente era muy difícil hacer situaciones de esa naturaleza. Los Redondos se establecieron como una suerte de resistencia cultural y como decía el "Persio filosofal", era para "mantener el estado de ánimo" ya que había una depresión muy grande. Estaban matando y desapareciendo gente. Era un momento muy embromado.

Durante la etapa entre de la Cofradía de la Flor Solar y Los Redondos vos ingresas a la Universidad de Bellas Artes y luego la dejás por un tiempo largo. Ya siendo un artista que había realizado un camino decidís volver para egresar en 1973 y luego trabajar como docente. ¿Cómo fue la decisión de regresar a la universidad?

Cuando vuelve la democracia en el año 1973 ya el ambiente en la universidad había cambiado notablemente. Muchos compañeros míos continuaron estudiando en la institución cuando yo me fui y se convirtieron en docentes que participaban en los planes de estudio que se daban en la facultad. Ahí decidí volver a cursar y terminar mi carrera. También me interesó en ese momento la docencia pero justo cuando me habían nombrado ayudante en una de las cátedras es que viene el golpe de 1976. Así nuevamente me tocó el éxodo, esta vez a Brasil, donde estuve trabajando y me perfeccioné en la ilustración gráfica y envases de discos.

¿A tu regreso viene el contacto con Los Redondos?

Durante toda la década del setenta mucha gente de La Plata vinculada a hechos culturales siempre había estado trabajando, realizando eventos y yo estaba en contacto con ellos constantemente. A fines de la década del sesenta esos eventos eran una especie de circo ambulante, una "deformidad cultural" como le decíamos. Esa especie de entelequia es la que da origen a la banda. Al principio era situaciones que se veían como happenings en donde había teatro, danza, malabarismo, fuegos artificiales, música, de todo.Se hacía en ámbitos culturales pequeños en los que no había más de 50 o 60 personas. Pero esos hechos llamaron la atención de algunos periodistas porteños que trabajaban en la revista Expreso Imaginario y sacaron algunas notas sobre que en La Plata estaba pasando algo extraño con el rock. Fue en esa época que conozco a los Redondos y empezamos nuestro trabajo juntos.

¿Cómo fue el trabajo a lo largo de estos años en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota?

No era una cosa que arrancaba en una punta y terminaba en otra. Desde la época de la Cofradía, todos los que interveníamos en esos asuntos decíamos que la idea no era que un disco fuera un contenedor de algunas canciones. Se pensaba que un disco era una especie de obra de arte completa que tenía que ver con la poesía, la música y las artes plásticas. Era un mensaje que se completaba con la intervención de estas tres disciplinas. Si faltaba alguna, el mensaje quedaba incompleto. Entonces no era que yo ilustraba canciones, nunca lo hice ni se me ocurrió hacer una interpretación de nada porque me parecía redundante. Así es como se proponía una idea y cada uno se iba a trabajar en lo suyo. Es muy clara la idea en el segundo disco de Los Redondos, Oktubre, del que se cumplen 30 años, en donde hicimos un homenaje a todas las luchas revolucionarias que había habido en la historia mundial. A partir de ese concepto empezaron a surgir más ideas como ¿Cuál es el mes más revolucionario? Octubre. ¿Qué imágenes pueden aparecer ante una música épica? Multitudes, banderas, etc.

También una iglesia prendida fuego.

Bueno, eso fue una especie de guiño a situaciones que se vivieron acá en la Argentina.

¿Cómo vivís la trascendencia que tuvo el dibujo del esclavo en la tapa de Oktubre en estos 30 años y que se convirtió en una imagen icónica que llegó, incluso, a la piel de la gente?

Bueno, a mi me impresiona mucho como artista, porque a veces me pregunto quién soy yo para que un tipo tenga que llevar toda la vida en la piel un dibujo que se me ocurrió en una noche de insomnio (risas). Yo creo que eso responde a ciertas situaciones que tienen que ver con la imagen. Nosotros consumimos las imágenes, la vemos, nos agradan o no, etc. Pero muchas veces, por causa de un problema de educación, somos analfabetos en general de lo que es el lenguaje de lo audiovisual. Muchas veces las imágenes nos entran de manera subliminal porque la falta de educación, al no habernos preparados para asimilarlas, nos deja un poco inermes para el potencial que tiene una imagen. Entonces muchas imágenes se transforman en íconos como puede ser una camiseta de futbol, un escudo, una bandera o un logotipo. Sin embargo responden a un canon bastante previsto por el lenguaje visual. Pero de todas maneras, más allá de que uno pueda hacer una imagen icónica, lo que no se puede prever exactamente es el alcance que puede llegar a tener. Yo mismo me asombro de esa figura que hice para el diario. La gente la adoptó, la tomó, la hizo suya, empezó a reproducirla y plasmarla en remeras. Mucha gente me dice "Vos debes ser millonario por la cantidad de remeras que se venden con esa imagen". Pero yo les puedo decir lo mismo que algunos dibujantes famosos que yo conozco, a mi me conocen por esta imagen pero yo de esta nunca vi un peso (risas). Pero creo que si yo la hubiera registrado de alguna manera o perseguir a quienes usaban la imagen no se hubiera multiplicado de la manera que lo hizo.

Otro gran disco de Los Redondos que cumple 20 años es Luzbelito para el cuál vos hiciste ese famoso busto que fue robado.

Efectivamente, fue robado y nueve años más tarde, reapareció, estuvo secuestrado.

Para esa época vos fundaste "Cybergraph" junto a Juan Manuel Moreno y Silvio Reyes logrando un trabajo muy interesante en el arte digital y las animaciones.

Alrededor de 1994 ya se veía venir que el mundo iba a estar en manos de todo lo digital. Se podía observar que la imagen iba a ser digital y que la mayoría de las situaciones tecnológicas iba a andar por esos espacios. Entonces procuré encontrar algunos compañeros, que además eran alumnos míos y trabajaban conmigo en las cátedras de Bellas Artes, que eran jóvenes y tenían el musculo más despierto para el trabajo digital. Así fue como realizamos un trío. Uno de ellos, Silvio Reyes, manejaba muy bien el arte del modelado en 3D, Juan Manuel trabajaba muy bien con los programas de retoques y yo tenía algunas ideas. Hemos realizado trabajos muy interesantes como el video de "Citroin Violador" de La Saga de Sayhueque.

¿Cómo ves vos como artista el avasallamiento de la tecnología en la imagen?

Yo veo que la imagen ha tomado un protagonismo notable y exagerado. Creo que ya hay polución visual en el mundo y vamos por más. Estamos en un bosque de pantallas. Tenemos la pantalla del celular en el bolsillo, llegamos a casa y esta la pantalla de la televisión, de la computadora, damos una clase y tenemos la pantalla con el proyector. Pronto andaremos por carreteras que a nuestro alrededor que nos envían mensajes. Pero es el mundo hacia donde va.

Sin embargo vos apostaste a la publicación de un libro "Rocambole: Arte, Diseño y Contracultura" a través del sistema de Panal de Ideas buscando el apoyo de la comunidad ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia notable. Uno como realizador plástico siempre tiene el sueño de tener un libro que contenga parte de su obra. Se dio la posibilidad de hacerlo a través de estos sitios por internet que proponen un pago anticipado y puede realizarlo aunque no tenga una editorial atrás de uno. La gente se transforma en una suerte de accionista para lograr este proyecto de manera independiente.

Por último Rocambole ¿Qué análisis haces vos sobre lo que vivió Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota durante la década del noventa sobre su éxito y el rol que cumplió en su momento como cobija para una generación que necesitaba creer en algo?

Yo lo dividiría en varios items. Creo que en cualquier contexto, un grupo que tenga un guitarrista excepcional como Skay Beillinson, con una música increíble y unos arreglos maravillosos; con un cantante también excepcional como el Indio Solari que además sea poeta y su poesía tenga un nivel excelente; si vos juntas todo ese coctel y modestamente le agregas algunos dibujos interesantes, armas una cosa que va a tener suceso en cualquier momento y en cualquier lugar. El consejo que yo le doy a veces a los pibes es que si hacen buena música, si tienen buena poesía, está bien ilustrada y le ponen pasión, algo tiene que pasar. Pero además, obviamente había todo un contexto político social que fue bastante denso e interesante en la Argentina. Y como muchas situaciones de arte responden, aunque no lo quieran, a situaciones sociales y políticas. Uno muchas veces puede analizarlo pasado el tiempo. Cuando te pones a pensar Sui Generis en la época que lo escuchábamos al principio, era una bandita para adolecentes, pero analizándolo ahora pasado el tiempo y entendemos porque apareció en esa época y su importancia. Los artistas tienen a veces como una especie de sensación y son permeables a las vibraciones del ambiente en que están. Son sensibles y de alguna manera explican siempre su contexto.

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Por Guillermo Fernández

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Los redondos sinfónicos en el Margarita Xirgu

Este proyecto que pone la música de los Redondos en lenguajes propios de la múscia académica se presenta por segunda vez en el mítico teatro Margarita Xirgu, este viernes 11 de septiembre a las 21hs.

Las entradas pueden conseguirse en el siguiente link:
https://www.plateanet.com/Obras/un-concierto-redondo

"Un Concierto Redondo" es un homenaje a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que propone disfrutar la música de la banda con la participación de orquesta de cuerdas, coro mixto, piano y solistas vocales, incluyendo todas las combinaciones posibles entre ellos. Estrenado en 2010, el show ya ha recorrido diversas salas del país, entre las que se destacan el teatro Auditorium de Mar del Plata. los teatros IFT y KRAFT de la Ciudad de Buenos Aires, el Pabellón de la Secretaría de Cultura de la Nación en Tecnópolis y el Teatro Independencia de Mendoza.

Por su parte este material ha sido transmitido en vivo a todo el territorio nacional mediante el programa Igualdad Cultural, en tanto que registrado en el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (BACUA). Se ha realizado el primer registro sonoro de esta propuesta en el disco compacto titulado Concierto Redondo, Episodio Uno a través del sello 83/24 Music.

Si no los conoces, fijate en este video:
https://www.youtube.com/watch?v=UPS8EhJuskk

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